Cinco años después y también en marzo, Mariano Rajoy se ha quitado la espina del fatídico 14-M en el que Zapatero asestó su gran golpe el líder popular, cuenta ABC en alusión a las elecciones gallegas. El periodista Manuel Erice señala que lo que el confiado socialismo había proclamado que era un test casi decisivo para él, pensando en que una nueva derrota (y en su propio feudo) dejaría a los populares al borde del abismo, quién sabe si en forma de ruptura, se tornó bumerán para Ferraz. Si Rajoy resurge de sus cenizas y refuerza su liderazgo interno, así como las expectativas de poder ganar también unas generales (en pleno desgaste socialista y con una crisis económica que arrecia como nunca), para Zapatero el resultado es impensablemente negativo: pierde Galicia después de una pésima gestión de Touriño y a pesar de echar el resto en un cierre de campaña a la desesperada, y tiene ante sí un escenario vasco endiablado, con toda la presión de decidir si saca del Gobierno al PNV por primera vez en la historia y pacta con el PP y UPyD (24 más 13 más 1 igual a 38 escaños).
Añade ABC que la gran expectativa política que se abre en España no va a dar tregua al presidente del Gobierno en las próximas semanas, y a poco más de tres meses de las elecciones europeas. Después de treinta años de democracia y con la amenaza del terrorismo etarra todavía latente, es la primera vez que los partidos no nacionalistas suman más escaños que los nacionalistas en el País Vasco. Dicho de otra forma, si Zapatero quiere (Rajoy y Rosa Díez querrán), PSE, PP y UPyD pueden echar a Ibarretxe y al PNV de Ajuria Enea. Si Patxi López quería y promovía el cambio, ya lo tiene en su mano. Zapatero tendrá que decidir ahora si sacrifica la centralidad política que pretendía construir en el País Vasco o hace valer su opción para mantener al PNV pero a cambio de que no sea Ibarretxe el lendakari.
Añade ABC que la gran expectativa política que se abre en España no va a dar tregua al presidente del Gobierno en las próximas semanas, y a poco más de tres meses de las elecciones europeas. Después de treinta años de democracia y con la amenaza del terrorismo etarra todavía latente, es la primera vez que los partidos no nacionalistas suman más escaños que los nacionalistas en el País Vasco. Dicho de otra forma, si Zapatero quiere (Rajoy y Rosa Díez querrán), PSE, PP y UPyD pueden echar a Ibarretxe y al PNV de Ajuria Enea. Si Patxi López quería y promovía el cambio, ya lo tiene en su mano. Zapatero tendrá que decidir ahora si sacrifica la centralidad política que pretendía construir en el País Vasco o hace valer su opción para mantener al PNV pero a cambio de que no sea Ibarretxe el lendakari.









